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VIDA, ORACIÓN Y TEOLOGÍA EN LOS ESCRITOS DE JOSEPH RATZINGER – BENEDICTO XVI (POR PABLO BLANCO SARTO)

VIDA, ORACIÓN Y TEOLOGÍA

EN LOS ESCRITOS DE JOSEPH RATZINGER-BENEDICTO XVI

Por Pablo Blanco Sarto

Don Pablo Blanco

Don Pablo Blanco

         Múnich, 1947. En la más dura posguerra. Como el centro de la ciudad –universidad incluida– se encontraba en ruinas, los profesores y estudiantes de teología tuvieron que irse a las afueras. Fürstenried, una finca que había pertenecido a la familia real bávara, era ahora un complejo con múltiples dependencias (hospital, casa de ejercicios espirituales, seminario para vocaciones tardías, escuela de magisterio), donde tenía cabida también la presencia femenina, «con lo que esta renuncia [se refiere al celibato] tenía unas manifestaciones muy prácticas» , explicaba Ratzinger. ¿Se había enamorado? Joseph tenía sus dudas: se debatía además en primer lugar entre dedicarse al trabajo pastoral en una parroquia o al trabajo académico como profesor de teología. Las objeciones le asaltaban, iban y venían:

         A esto se unía la duda de si iba a ser capaz de vivir el celibato, de estar soltero de por vida. La universidad estaba, por aquel entonces, medio en ruinas, por lo que no teníamos un edificio propio para la facultad de teología. […] Aquello hacía que la convivencia –no solo entre alumnos y profesores, sino entre alumnos y alumnas– fuera muy estrecha; así que la tentación de dejarlo todo y seguir los designios del corazón era casi diaria. Solo podía pensar en estas cosas al pasear por aquellos espléndidos jardines del Fürstenried. Pero también, como es natural, al hacer largas horas de oración en la capilla.

  1. Una aproximación biográfica

         Cuatro años más tarde, recién ordenado sacerdote, trabajaba como joven vicario en la parroquia muniquesa de Heilig Blut. Tuvo allí su primera experiencia docente. Refiriéndose a las clases que impartía a los niños y jóvenes, recuerda: «De todas mis obligaciones pastorales, era lo que más tiempo me llevaba; disfrutaba mucho con aquellas clases porque enseguida comprobé que tenía facilidad para relacionarme con los niños. Fue una experiencia muy interesante para mí dejar en mundo intelectual para, de pronto, dirigirme a los niños». […] Además de celebrar la eucaristía y predicar con fuerza, Vater Joseph a veces cantaba y tocaba el armonio cuando celebraban otros sacerdotes, asistía a los funerales a los que acudía en bicicleta o hacía excursiones con los niños de la parroquia. Una foto lo muestra en un lago, rodeado de niños y vestido con un elegante clergyman, mientras unos muchachos se bañan en el lago de Haarsee. Una niña todavía conserva una poesía escrita por el joven vicario, con un aire decididamente teresiano:

TO GO WITH AFP STORIES ABOUT THE POPE'S VISIT IN GERMANYFILES - Picture taken in 1951 shows the family of Josef Ratzinger (up, R) in Freising, Bavaria, after the ordination of himself and his brother Georg (up L). Germany's Cardinal Joseph Ratzinger was elected the 265th pope of the Roman Catholic Church on 19 April 2005 and took the name Benedict XVI. Bottom row : his sister Maria, his Mother Maria and his father Josef. AFP PHOTO HO

         Solo Dios basta:

         lo que el corazón ama más,

         lo que quiere con ansia abrazar,

         lo que quiere alcanzar,

         es una chispa sin más

         que una pista nos alcanza:

         es él quien todo esto nos da.

         Solo Dios basta

         – Recuerdo de tu profesor de religión.

  1. Teología y oración

[…]

  1. Un papa en oración

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¡Queridos amigos! En este momento no necesito presentar un programa de gobierno. […] Mi verdadero programa de gobierno es no hacer mi voluntad, no seguir mis propias ideas; sino ponerme, junto con toda la Iglesia, a la escucha de la palabra y de la voluntad del Señor y dejarme conducir por Él, de modo que sea él mismo quien conduzca a la Iglesia en esta hora de nuestra historia.

Son palabras al inicio de su pontificado, y un encuentro mejor definición de oración que esta. En una conferencia pronunciada por el cardenal Camillo Ruini en marzo de 2009, recordaba los cuatro principales ejes del pontificado de Benedicto XVI: Dios, oración, razón y ética. La primera y mayor prioridad era Dios mismo, ese Dios que con demasiada facilidad es puesto al margen de nuestra vida, orientada al placer y al consumo, al “hacer” del cientifismo y del tecnicismo y al gozar-consumir: «El primer esfuerzo del pontificado –afirmaba Ruini– es entonces reabrir la senda a Dios, pero no haciéndose dictar la agenda por los que no creen en Dios y cuentan solamente con ellos mismos. Al contrario, la iniciativa pertenece a Dios y esta iniciativa tiene un nombre, Jesucristo». Por eso uno de los centros neurálgicos de este pontificado –según el cardenal romano– se dará en el encuentro con Jesucristo. Llegamos así –continuaba– a la segunda prioridad del pontificado: la oración. No solo la personal, sino también y sobre todo la oración “en el” y “del” pueblo de Dios y cuerpo de Cristo, es decir, la oración litúrgica de la Iglesia. […] Podemos agregar que hoy es el centro de su pontificado».

[…] En la que es –en mi opinión– la obra de su vida [JdN], aparece un capítulo titulado «La oración de Jesús», en el que es comentado el padrenuestro. Allí nos desvela el motivo por el que Jesucristo –siendo Dios– se dirige al Padre en oración: “Puesto que ser hombre significa esencialmente relación con Dios, está claro que incluye hablar con Dios y el escuchar a Dios”. Establece, según el modelo de toda oración cristiana en la oración de Jesús, las condiciones en la que esta ha de desarrollarse: «La oración no ha de ser una exhibición ante los hombres; requiere esa discreción que es esencial a una relación de amor. […] Esta discreción esencial de la oración no excluye la dimensión comunitaria: el mismo padrenuestro es una oración en primera persona del plural, y solo entrando a formar parte del “nosotros” de los hijos de Dios podemos traspasar los límites de este mundo y elevarnos hasta Dios». Otra forma contra la que nos pone en guardia el Señor es la palabrería, la «verborrea en la que se ahoga el Espíritu». Lo decisivo es que la oración llegue al centro de nuestra vida, de nuestro día, de nuestra existencia. Entonces será oración real:

         […] La oración nos hace fuertes y mejores; tiene que estar arraigada en la vida misma, con sus luchas, angustias y esperanzas. Y cita allí de nuevo a san Benito: Mens nostra concordet voci nostrae: que nuestro pensamiento sea concorde con nuestras palabras. Sin embargo, será en el volumen dedicado a la Pascua del Señor , donde son desarrolladas dos de los momentos de diálogo con el Padre mejor relatados en los evangelios: la oración sacerdotal en la última Cena y la oración en el Huerto de los olivos. En coherencia con lo que acaba de hacer (lavar los pies de sus discípulos) y con lo que va a hacer (dejarnos su Cuerpo y su Sangre, morir en la cruz), pronuncia las palabras en la última Cena donde nos entrega su testamento. Aquí la palabra se va a convertir en rito de expiación y, por medio de él, en realidad, en presencia real: «La oración sacerdotal de Jesús es la puesta en práctica del día de la Expiación, es, por decirlo así, la fiesta siempre accesible de la reconciliación de Dios con los hombres. […] En el coloquio de Jesús con el Padre, el rito del día de la Expiación se transforma en plegaria». En Getsemaní, modelo de oración para todo cristiano, Jesús acepta la voluntad del Padre:        […]

         San Agustín compara la meditación sobre los misterios de Dios a la asimilación del alimento y usa un verbo recurrente en toda la tradición cristiana: «rumiar»; los misterios de Dios deben resonar continuamente en nosotros mismos para que nos resulten familiares, guíen nuestra vida, nos nutran como sucede con el alimento necesario para sostenernos. Y san Buenaventura, refiriéndose a las palabras de la sagrada Escritura dice que «es necesario rumiarlas para que podamos fijarlas con ardiente aplicación del alma». Así pues, meditar quiere decir crear en nosotros una actitud de recogimiento, de silencio interior, para reflexionar, asimilar los misterios de nuestra fe y lo que Dios obra en nosotros; y no sólo las cosas que van y vienen.

         Rumiar en presencia de Dios es considerar las cosas «en su corazón», rumiar aquello que nos desconcierta, que nos “descoloca”. Esta relación personal –de tú a tú– con Dios comporta cambios para la persona. La oración nos cambia la vida: hemos de encontrar en ella sorpresas, imprevistos, cambios de planes. «De Jesús aprendemos a interpretar nuestra vida, a tomar nuestras decisiones, a reconocer y acoger nuestra vocación, a descubrir los talentos que Dios nos ha dado, a cumplir cada día su voluntad, único camino para realizar nuestra existencia».

         Así hará Benedicto XVI hasta el último momento de su pontificado: renunció a seguir gobernando la Iglesia, pero no a lo que él consideraba algo prioritario: a la oración. «En este momento de mi vida», indicó el papa Ratzinger, «el Señor me llama a “subir a al monte”, a dedicarme todavía más a la oración y a la meditación. Pero esto no significa abandonar a la Iglesia, es más, si Dios me pide justamente esto es para que pueda continuar sirviéndola con la misma dedicación y el mismo amor con el que lo he hecho hasta ahora, pero de una forma más adecuada con mis fuerzas». Benedicto XVI destacó que de este pasaje del evangelio podemos aprender «la primacía de la oración, sin la cual todo el empeño del apostolado y de la caridad se reduce a activismo». Al concluir sus palabras, el entonces casi papa emérito agradeció el sol que había salido en Roma, pues hasta hacía algunas horas el tiempo era incierto: en gran parte de la península itálica dominaba la nieve y el frío.

«Gracias, agradezcamos al Señor por este sol que nos regala».

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28/08/2015 – PADRE HORN: BENEDICTO XVI SIEMPRE HA BUSCADO NUEVOS CAMINOS PARA HABLAR DE DIOS

PADRE HORN

BENEDICTO XVI

SIEMPRE HA BUSCADO

NUEVOS CAMINOS

PARA HABLAR DE DIOS

Foto: Andrea Gagliarducci / ACI Group

Foto: Andrea Gagliarducci / ACI Group

Por Andrea Gagliarducci

FUENTE: ACI STAMPA

TRADUCCIÓN: Equipo Ratzingerganswein

Castel Gandolfo.- ¿Cómo hablar hoy de Dios? Si lo preguntamos a la Schuelerkreis Ratzinger, el círculo de antiguos alumnos de Benedicto XVI, que durante casi cuarenta años se reúne cada año para discutir un tema.. Una verdadera “familia teológica” de Benedicto XVI, cuyos miembros mantienen relaciones de amistad creadas por intercambios de vivencias y opiniones, incluso durante las reuniones conjuntas. Lo cuenta el padre Stephan Horn, secretario del Schuelerkreis, el cual fue asistente universitarios de Joseph Ratzinger. Hablando para ACI Stampa, el padre Horn cuenta el empeño del Schueleskreis de leer a través de los ojos de su antiguo profesor, y dice claramente: “Benedicto XVI siempre ha buscado nuevas maneras de hablar de Dios”.

P. ¿Por qué es tan importante hablar de Dios hoy?

R. Tal vez respondo fuera del tema, pero el punto de partida es el Concilio Vaticano II. Parece que el Concilio VAticano II habló mucho de la Iglesia y de la relación entre la Iglesia y el mundo. Pero Joseph Ratzinger vio, en el centro de las preguntas del Concilio, la cuestión de Dios, la búsqueda de Dios vivo. Hizo hincapié que la constitución sobre la liturgia -la primera promulgada por el Concilio Vaticano II- habla con precisión del Dios vivo, que está presente en la Eucaristía. Por lo tanto, el Concilio también tiene este lado para preguntar cómo Dios está presente en el mundo. Pero es la propia cultura de hoy, la que hace necesario hablar de Dios, porque la tendencia es la contraria: hablar sólo de todo aquellos que el hombre puede hacer, del “homo faber”. Benedicto XVI tiene otro punto de vista: piensa que es necesario encontrar los grandes desafíos del mundo. Se trata de buscar un nuevo modo de acceder a la verdad, a los grandes retos de la humanidad. Para ello tenemos que hablar hoy de Dios.

P. La teología de Benedicto XVI ha sido profética en muchos casos. Por ejemplo, si se lee su tesis doctoral, sobre San Buenaventura, se encuentran los problemas que afectan al debate sobre la Teología de la Liberación. Pero qué dice la teología de Benedicto XVI acerca de hablar de Dios hoy?

R. Benedicto XVI ya había identificado en los tiempos de San Buenaventura la tendencia de una fe en el progreso del hombre, que él cree que es una ideología verdadera. Pero para Benedicto XVI, el centro de la historia es el Dios viviente que se mostró en Jesucristo. El progreso es el de la fe. No se trata de un progreso que vaya más allá de las capacidades humanas: para Benedicto XVI el verdadero progreso es poner en práctica una búsqueda más grande de Dios en Jesucristo. La gran riqueza está aquí, en la persona de Cristo. Un progreso solamente científico o técnico no da una respuesta verdadera a los grandes desafíos de hoy. Desde el punto de vista de Benedicto XVI, un gran desafío del mundo de hoy es aquel de descubrir la verdad, la conciencia profunda. El encontrar un nuevo acceso al pensamiento profundo, y no meramente técnico que abre la cuestión de la verdad, y por la tanto la pregunta sobre Dios. Porque para Ratzinger la pregunta sobre la conciencia es también una pregunta sobre Dios.

P. Vivimos en un mundo en el cual parece que la culura se deje de lado a favor de una concreción pragmática. La sociología a menudo sustituye la teología. ¿Cómo puede mantener el Ratzinger Schuelerkreis puede mantener viva la acción de una teología profunda?

R. Para cada uno de nosotros, que somos parte de Schuelerkreis, surge la pregunta de otra manera. Algunos de nosotros mayormente pertenecemos al mundo ecuménico, en el cual hay la posibilidad de encontrar para el hombre de hoy un nuevo camino para encontrar a Dios. Sabemos que el testimonio de unidad  y de una unidad más grande en el futuro será un grandísimo estímulo para cuantos no creen en Dios. Así pues, el primer acercamiento de algunos de nosotros es encontrar nuevos caminos para llegar a una unidad más profunda. Se trata de encontrar un camino más grande de conocimiento que nos una unos a otros, una nueva amistad, una espiritualidad capaz de buscar también la riqueza de los demás. Estamos seguros que todo esto supondrá para el hombre de hoy una posibilidad de un nuevo acercamiento a la fe, porque el hombre se preguntará de dónde viene esta unidad, y este es también el pensamiento de Benedicto XVI. Porque en el mundo moderno, en el cual hay tantas escinsiones, tantas divisiones, encontrar un modelo plenamente bueno, un modelo de unidad, hace salir a la luz la pregunta: ¿De dónde viene? Y esta es la cuestión: si la fe de los cristianos muestra la presencia de Jesús.

P. ¿Por qué cree usted que Benedicto XVI ha elegido el tema de hablar de Dios en el mundo contemporáneo?

R. Benedicto XVI no ha dicho mucho sobre las razones de escoger este tema, pero es evidente que para él en el mundo de hoy la Palabra de Dios es la verdad necesaria. Y también es muy necesario para la Iglesia de hoy encontrar nuevas maneras de hablar de Dios.

P. Como profesor Ratzinger descubrió sus elecciones de vida, después como obispo, después como Prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe, después como Papa. ¿Cuáles son las ideas que más ha desarrollado Benedicto XVI en el transcurso de estos años?

R. En los años de Arzobispo de Mónaco, se puede notar que su atención se concentraba en el tema de la liturgia. Un tema que ya había desarrollado en los años anteriores cuando era profesor en Ratisbona, pensaba mucho sobre el tema de la veradera liturgia. Me parece que en aquellos años pensó sobre un nuevo modo de poder introducir la fe en el hombre de hoy. Y llegó a la conclusión que la teología debe encontrar un nuevo camino, comenzando desde el principio, estando cerca de los catecúmenos, respondiendo a las preguntas de las personas que viven la fe como una cosa extraña.

Estas eran también las reflexiones que había realizado como profesor en Tubinga, años en los cuales había pensado en una especie -se podría decir así- de “teología catecumenal”, y la demostración es el célebre libro “Introducción al cristianismo”, una verdadera introducción al credo de la Iglelia. La idea del profesor Ratzinger era especialmente ésta: encontrar la verdad no es una acción solamente del intelecto, es también un camino de la vida. Por esto, desarrollar una teología, no es solamente algo intelectural: abre un camino para andar. Por ello el teológo debe acompañar a los catecúmenos, hablar con él, desarrollando la fe y la teología por un camino común. Estos fueron los temas más tratados cuando era obispo.

Como Cardenal Ratzinger, prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe, tuvo la posibilidad de ser de nuevo, y completamente, teólogo. Su trabajo como Prefecto es de hecho un trabajo de teólogo. Un trabajo de teólogo que busca conservar la unidad de la fe. Por él se debatió también el desafío de encontrar un acceso a la tendencia que en la propia Iglesia conducen a una división. Podría decir que el tema ecuménico era frecuente en él (en los años transcurridos desde Papa), está en diálogo con la ortodoxia, tanto como con el diálogo con las iglesias de la Reforma.

P. La última obra teológica de Benedicto XVI fue la trilogía de libros sobre Jesús. ¿Qué importancia tiene este redescubrimiento historico-evangelico de Jesús al hablar de Dios para el mundo contemporáneo? Y tal vez lo que falta en estos años?

R. Tal vez en estos años, el histórico-crítica (la vida de Jesús) se llevó toda la atención en algunos movimientos de la exégesis, aunque esto no sucedió de la misma manera en todas partes del mundo. En cualquier caso, puede grabar un cierto predominio del método crítico histórico. Benedicto XVI cree que este método, cuando se utiliza de una manera radical, puede crear grandes dificultades para el creyente, porque el creyente ve a un hombre en la historia, pero no puede comprender cómo es en la historia el Cristo de la fe. Para ello, el gran reto de Benedicto XVI era encontrar una nueva forma de hombre con Jesucristo. ¿Se puede decir que después de escribir ” Introducción al Cristianismo “- un gran trabajo -. Que inmediatamente vino el deseo de escribir un libro en el que también relata su camino personal hacia Jesús. Es un recorrido íntimo, que puede ser de ayuda también para otros creyentes. Podemos decir que es un enfoque personal. Y para él este viaje espiritual es a la vez una ruta que no divide completamente del Jesús que se encontró en estudios científicos. Pero, creo que Benedicto XVI, también en los Evangelios se encuentra la verdad de Jesús, a la que el creyente puede tener acceso. Porque para Benedicto XVI es “extraño” dejar toda la Biblia a los exegetas. Él cree que los primeros exegetas no son exegetas en sí, sino santos. Ellos son los que abren el corazón totalmente a Dios, a esta figura de la Biblia desde nuestro punto de vista. Por lo tanto, incluso los exegetas deben basar su teología sobre la teología de los santos. Así que, para encontrar a Cristo en los santos es una primera aproximación, y es un verdadero acercamiento para Benedicto XVI. Y va desde allí para llegar luego a otro enfoque (histórico y crítico). Así Benedicto XVI ha tratado de abrir un nuevo camino para encontrar a Jesús.

BENEDICTO XVI, ¿HÉROE O VILLANO? por PABLO BLANCO SARTO

BENEDICTO XVI, ¿HÉROE O VILLANO?

Pablo Blanco Sarto

Universidad de Navarra

Don Pablo Blanco

Don Pablo Blanco

¿Héroe o villano?, ¿valiente o cobarde?, ¿supremo sacrificio o seguir intrigando detrás de los muros vaticanos? Eran las preguntas que se hacían algunos, incluidos los romanos, curtidos en mil batallas vaticanas. Desde el Lungotevere, Plaza Navona, Campo di Fiori o Piazza Farnese, romanos y turistas leían al día siguiente los periódicos con grandes portadas sobre la renuncia de Benedicto XVI, sentados en las terrazas en un día soleado, a diferencia de la desapacible jornada del día anterior en la que un rayo cayó sobre la cúpula de San Pedro. La imagen de ese fenómeno meteorológico, captada por el fotógrafo Alessandro Di Meo, recorrió el mundo por la extraña coincidencia con la renuncia papal, y se ha convertido en una de las fotografías más publicadas en los medios.

La renuncia de Benedicto XVI no dejó indiferentes ni a cristianos, ni a agnósticos ni a ateos. «Creo que estaba realmente cansado. Ha sido un hombre que ha querido reformar la Iglesia y ha sufrido muchas presiones. Pero el hecho de retirarse es un acto heroico», dijo Patrizia Porpora, atea de 56

años y dueña de una librería en la Plaza Navona. Al portero de un edificio en la Plaza Farnese, Ernesto Calcagni, de 54 años, le gustaba Juan Pablo II «por su carisma, porque atraía mucha gente a la Iglesia y sobre todo, a jóvenes». «Benedicto XVI me parecía frío y distante y durante estos ocho años de pontificado no he sentido nada por él. Sin embargo, tras la sorpresa de ayer y la reflexión que hago hoy, he vuelto a creer en este papa porque su gesto ha sido muy fuerte, de mucho coraje», aseveró. Y antes de regresar a su portería espetó: «Creo que Italia ha sido fuertemente afectada por su renuncia como el rayo que hizo blanco ayer en la cúpula de San Pedro».

¿Traición a la tradición?

Sulmona 2010-Benedicto XVI-Celestino V

Enseguida salieron a relucir las estadísticas históricas. El último pontífice en renunciar fue Gregorio XII, el veneciano Angelo Correr, que dimitió en 1515, dos años antes de morir. Los demás casos de renuncia al pontificado han sido los de Benedicto IX, elegido en el 1032 y Celestino V (ahora santo), que renunció en 1294 al declararse carente de experiencia en el manejo de los asuntos de la Iglesia. La imagen del papa alemán depositando su palio sobre la tumba de su predecesor dimisionario en la catedral de L’Aquila ha vuelto a dar la vuelta al mundo. Y el futuro inmediato también asomaba en el horizonte: venía también a la imaginación el próximo viaje a Rio de Janeiro, para asistir a la siguiente Jornada mundial de la juventud… El médico había desaconsejado un viaje intercontinental y un papa llevado en volandas no era precisamente lo más estético.

Según se comentaba en los mentideros vaticanos, el papa lo estaba considerando desde antes, tal vez de modo especial después de su último viaje a Cuba, del que volvió más que cansado. Lombardi diluyó este momento puntual, situándolo dentro de un proceso algo más prolongado. Los interrogantes que se suscitan en este momento es si una renuncia supone ser víctima del miedo, o bien una retirada a tiempo. Ha circulado el rumor –nunca demostrado y posiblemente indemostrable– de que el papa alemán había experimentado una crisis de pánico al ser consciente de golpe de los problemas de la Iglesia. Contra este argumento están todos los preparativos (incluidas las obras en el antiguo monasterio) que inducen a pensar en una decisión no tan precipitada. Hay según los expertos otros indicios. ¿No resultaba de hecho más sencillo atenerse a lo que el mismo papa dijo en su comunicado en latín?

Otros testimonios avalan que decidió abandonar el gobierno de la Iglesia universal, cuando se dio cuenta de que el ejercicio del pontificado requería un vigor y unas energías que consideraba que no tenía. León XIII vivió 93 años, pero apenas hubo de salir del Vaticano… Una renuncia, ¿suponía de verdad un acto de cobardía? ¿Era necesario prolongar un estado de cosas que, sin ser terrible, no es el ideal? Evidentemente no. Pero ¿son realmente incompatibles Wojtyla y Ratzinger, a pesar de que han tomado caminos distintos? Tal vez sean dos modos posibles de ejercer un ministerio al servicio de la Iglesia y del mundo. Iban a ser distintos incluso en esto, a pesar de que ambos colaboraran durante 23 años. Son dos estilos, dos modos de vivir una vocación, quizás igualmente legítimos. Ratzinger es además coherente al decir que para él la oración y la adoración son el centro de la misma Iglesia. Por eso su contribución ahora –piensa– es la oración y el estudio.

El futuro papa

Había algún precedente, pero desde luego constituía algo inusual. «Sorpresa de hecho, pero no de derecho», tituló su artículo un experto en derecho canónico. Estaba previsto en el código. Ahora bien, ¿tienen que renunciar todos los papas a partir de ahora? Cada uno sigue siendo del todo libre de hacer lo que vea. Otra pregunta: ¿cómo debía ser el papa que viene? Además de más joven y vigoroso, gracias a los últimos pontífices queda clara una primera condición: ser él mismo. Cada papa ha de obrar en conciencia después de asesorarse. Las diferencias entre Juan Pablo II y Benedicto XVI constituyen una evidencia, y no un simple lugar común de todos los anecdotarios. Son dos opciones posibles.

¿Cuáles deben ser las prioridades del nuevo pontificado? Eso lo decidirá el futuro papa, pero la estela trazada por sus predecesores podrían constituir una posible pauta. Las ideas del papa alemán pueden resumirse en siete palabras:

  1. razón,
  2. corazón,
  3. creación,
  4. (ad)oración,
  5. Jesucristo,
  6. Iglesia
  7. y belleza.

En dos palabras: “nueva evangelización” era la fórmula repetida por Juan Pablo II y Benedicto XVI. Ha sido un programa que muchos han considerado ilusionante. Constituye toda una hoja de ruta que promete una interesante incursión en el mundo moderno. El nuevo pontífice hará lo que considere oportuno, pero tal vez cuente ya con alguna posible pista. Creyentes y no creyentes, podemos rezar por él…

¿CÓMO HABLA LA SÍNDONE?

Hoy nos hacemos eco de un artículo publicado por nuestro querido amigo Michelangelo Nasca (periodista y profesor de Religión y Teología Dogmática), con lo que recordamos la visita que hizo Benedicto XVI  el 02/05/2010 a Turín

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FUENTE: VIRGOLETTATO

La Sábana Santael hallazgo arqueológico más estudiado en el mundo hace preguntas, a la ciencia, a la historia y a el corazón de cada hombre, y las respuestas a menudo no parecen satisfacer el equilibrio científico racional. Sin embargo, los que están en peregrinación delante de ese sudario incluso se las arreglan para entrar en diálogo con la cara misteriosa de la Sábana Santa.

Durante la exposición de 2010, el Papa Benedicto XVI, en su camino a Turín para venerar la Sábana Santa, dijo: ¿Cómo habla la Sábana Santa? Habla con la sangre, y la sangre es la vida. La Sábana Santa es un icono escrito con sangre; sangre de un hombre flagelado, coronado de espinas, crucificado y herido en el costado derecho. La imagen impresa en la Sábana Santa es la de un muerto, pero la sangre habla de su vida. Cada traza de sangre habla de amor y de vida. Especialmente la gran mancha cercana al costado, hecha de la sangre y del agua que brotaron copiosamente de una gran herida provocada por un golpe de lanza romana, esa sangre y esa agua hablan de vida. Es como un manantial que susurra en el silencio y nosotros podemos oírlo, podemos escucharlo en el silencio del Sábado Santo. (Benedicto XVI – Turín, 2  de Mayo de 2010).

 

18/04/2015 – EL CARDENAL MÜLLER HABLA SOBRE LA PRIMACÍA DE PEDRO EN EL PONTIFICADO DE BENEDICTO XVI

EL CARDENAL MÜLLER

HABLA SOBRE LA PRIMACÍA DE PEDRO

EN EL PONTIFICADO DE BENEDICTO XVI

Cardenal Müller

Cardenal Müller

Fuente: Fondazione Ratzinger

“Cada pontificado en la historia de la Iglesia es siempre una realización específica y personal de la única primacía de San Pedro, del ministerio Petrino, pero realizado a través de una personalidad muy concreta que está al servicio de la edificación de la casa de Dios.” Estas palabras forman parte de la conferencia sobre el tema “La Primacía de Pedro en el Pontificado de Benedicto XVI”, que tuvo lugar ayer en el Campo Santo Teutonico, en Vaticano, y fue coordinado por el cardenal Gerhard Ludwig Müller, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y curador de la Opera omnia de Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, en ocasión del décimo aniversario de la elección de Benedicto XVI.

“Jesús Cristo no quiso fundar la Iglesia como si fuera algo abstracto, sobrenatural e inalcanzable – dijo el Cardenal Müller – No ha fundado una Iglesia ideal en el pasado, que se ha perdido durante los siglos, ni tampoco una Iglesia ideal en un futuro distante. De hecho, también hoy la Iglesia es signo de la redención ya hecha por Cristo, en su santidad sacramental; a través de los pecados y de los errores de sus miembros, la Iglesia representa, al mismo tiempo, la necesidad de redención de toda humanidad. Jesús no ha llamado a un hombre “perfecto” – no se pueden separar las palabras más significativas de la vocación eclesial, que el Señor dirige al Apóstol, del carácter personal de Pedro; tampoco se puede prescindir de sus límites humanos en la llamada del Apóstol”.

“Ya como profesor de teología fundamental y de dogmática y especialista de historia de la teología y dogmática, Joseph Ratzinger había escrito una obra que nos ha permitido ponerlo entre los teólogos más importantes de los siglos XX e XXI” ha afirmado el Cardenal Müller. El cardenal concluyó su discurso declarando: “El Papa Ratzinger ha logrado establecer una relación indivisible, en la Fe, entre oír (auditus) y entender (intellectusfidei): fe y razón están juntas con el objetivo de poner el hombre al alcance de Dios, que ‘caritas est’, como nos recuerda la encíclica de Benedicto XVI”.

Entre los participantes estaban: el cardenal Paul Josef Cordes y el cardenal Laurent Monsengwo Pasinya, el arzobispo Georg Gänswein, prefecto de la Casa Pontificia, el monseñor Georg Ratzinger, hermano del Papa emérito, el monseñor Giuseppe Antonio Scotti, Presidente de la Fundación Ratzinger y Peter Seewald, biógrafo de Benedicto XVI.

Fotografías cortesía de Alessandra Marra:

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