19/03/2016 – Conversación con el arzobispo Georg Gänswein

“El Papa sigue despertando muchas esperanzas”

FUENTE: http://www.dw.com/

El arzobispo Georg Gänswein es prefecto de la Casa Pontificia y la mano derecha del Papa Francisco. DW conversa con él sobre la vida en el Vaticano, la fe en Europa y la situación del cristianismo en el mundo.

(Vídeo en Alemán)

– Nuestro invitado trabaja para dos Papas, Georg Gänswein, Prefecto de la Casa Pontificia y mano derecha del Papa Francisco y también Secretario personal del Papa Emérito Benedicto XVI, ¡hola!

– ¡Hola!

– Bienvenidos a esta edición especial de La Entrevista de DW, hoy, desde el Vaticano. Mi nombre es Alexandra von Nahmen. Excelencia, hace más de 20 años que usted trabaja aquí en el Vaticano, ¿cuándo fue la última vez que pensó que su labor lo hacía realmente feliz?

– Cumplir con mis labores, efectivamente, no va siempre acompañado de momentos de felicidad pero, en general, me produce una gran satisfacción, a mí personalmente y, espero, también a las personas con las que me relaciono

– ¿Significa eso que conceptos como obligación o servicio son más importantes que la propia felicidad en su vida?

– Esa es una combinación de conceptos donde no necesariamente uno está por encima del otro sino que un concepto sigue al otro o se complementan. En general, estoy bastante satisfecho con la forma que ha ido tomando mi vida.

– Usted trabaja para dos Papas, algo históricamente extraordinario. ¿Se siente a veces divido entre dos sillas?

– Al principio necesité un periodo de aprendizaje porque no fue fácil. Yo estaba acostumbrado a Benedicto y luego llegó Francisco. Las tareas que realizo para ambos Papas son diferentes, necesité un tiempo para adaptarme pero ahora creo que todo está bien canalizado, tiene sentido y funciona bien.

– ¿Podría describirnos cómo es un día suyo normal?

– Claro. Yo vivo con el Papa Benedicto en un pequeño monasterio situado en los jardines del Vaticano que lleva el bello nombre “Mater Eclessiae”, (Madre de la Iglesia), queda a 300 metros en línea recta del Papa Francisco, cada mañana voy a pie. El día comienza con una Santa Misa con el Papa Benedicto, desayunamos juntos, luego se reza el breviario y voy hasta el Palacio Apostólico para compartir el resto de la mañana con el Papa Francisco. Es en ese momento cuando tienen lugar las audiencias privadas. A la hora del almuerzo, al mediodía, regreso al “Mater Eclessiae”, hago una breve pausa, rezo un Rosario, un Padrenuestro, una oración del breviario y a continuación vuelvo al Palacio Apostólico. Es decir, aquí estoy en la mañana y la tarde. Luego para la cena vuelvo al “Mater Eclessiae”. Por la noche, a veces, tengo que hacer alguna cosa para el Papa Benedicto como, por ejemplo, ocuparme de la correspondencia por responder.

– Y ¿cómo está el Papa Benedicto?

– El Papa Benedicto pronto cumplirá 89 años y sigue muy lúcido, el problema son sus piernas. Para moverse necesita un andador pero está bien. Está en paz consigo mismo, en armonía con Dios y en general se podría decir que se siente bien.

– ¿Recibe aún correspondencia?

– La correspondencia no ha mermado sino todo lo contrario, aumentó. Recibe también libros o manuscritos porque mucha gente piensa que ahora, por fin, tiene ganas y tiempo para leer y responder a múltiples cuestiones lo que no siempre es posible.

– Usted fue uno de los primeros que supo que el Papa Benedicto planeaba su renuncia antes de que se hiciera pública. ¿Qué sintió al saberlo?

– Efectivamente fui de los primeros en saberlo. El comunicado fue un secreto que llevó el sello de la Casa Papal y me vi obligado a callar. Para mí fue una lucha interna. Fue todo un desafío no desvelar lo que sabía, por otro lado…

– ¿Fue difícil mantener el secreto?

– No siempre fue fácil. Siempre hay situaciones que no son simples. Sentí el tremendo peso que significa tener que guardar silencio y mantenerme firme en torno a una decisión secreta. Había muchos proyectos que no pudieron llevarse a cabo hasta el final. Yo sabía que se produciría un corte pero casi nadie más lo sabía. El desafío era hablar pero que no se notase nada raro algo que al conversar sobre fechas al futuro se hacía complicado. Había que manejarse con mucho tacto y habilidad, saber ser discreto.

– Usted también tuvo sus problemas con la decisión…

– Es cierto, lo admito y me parece algo normal. Lo sentí como una lucha que llevé hasta al final y que creo finalmente gané. Me costó mucho abandonar el Palacio el último día e irme de forma provisoria a Castel Gandolfo, sentí que en mi interior se derrumbaban muchas cosas.

– ¿Por qué?

– Porque se terminaban ocho año de interminables experiencias, grandes experiencias, profundas. Victorias y derrotas. Era despedirse de una gran época que me marcó muchísimo. Mirar hacia atrás retrospectivamente me puso triste.

– Ahora trabaja codo a codo con el Papa Francisco, es su mano derecha, ¿qué es lo que más aprecia de él como jefe?

– Efectivamente conservé la misión que me encomendó el Papa Benedicto al final de su Pontificado ser Prefecto de la Casa Pontificia, ahora con el Papa Francisco a la cabeza. Con él tenemos un vínculo estrecho, diario, aprendí mucho de él. Es una persona muy diferente a Benedicto y como toda persona diferente representa un desafío para mí y para esa persona también, un desafío consigo mismo. Una de las cosas que más aprecio es la claridad con la que se expresa, también su condición y su don de gentes, se lo notamos todos los que entramos en contacto con él, ese contacto es algo muy importante para mí, observo como, gracias a esta facultad, él consigue ganarse a mucha gente que no pertenece a la Iglesia.

– El Papa tiene la fama de ser muy espontáneo, ¿cómo lleva el tener que lidiar con un jefe así?

– Al pincipio, ¿cómo decirlo?, me costó, tuve que aprender y adaptarme. La espontaneidad del Papa también genera complicaciones en especial para los que trabajamos a su lado en labores que implican planificar, llevar a cabo actividades, coordinarlas… y la combinación de todas estas tareas.

– ¿Puede darme un ejemplo?

– Por ejemplo, puede pasar que él haga una cita a la misma hora en que su equipo le había hecho ya otra cita. Es decir, dos citas al mismo tiempo pero, él no tiene el don de la ubicuidad. Así que a nosotros nos toca entonces reorganizar su agenda e intentar que no se generes roces. Tenemos que ser prudentes y evitar que nadie se sienta afectado.

– ¿Cree usted que el Papa Francisco hará que la Iglesia Católica se transforme?

– A menudo se dice que ya ha introducido muchos cambios y que impulsará muchos más aún. En ese sentido la Iglesia Católica es como un gran buque que debe maniobrarse con cautela y perspicacia teniendo en cuenta la profundidad. No se trata de un simple barquito a remo del cual se puede cambiar todo de un día para otro. Los cambio necesitan tiempo pero su línea es muy clara y abierta, él se encarga de que todo sepan cual es. Él se guía por ella, es el primer testigo del Señor, es el pastor de la Iglesia Universal y se nota que sostiene con firmeza el timón.

– Pero es también alguien que le resta importancia a ciertas tradiciones, como por ejemplo el domicilio ya que no vive en el Palacio Apostólico sino en la casa de huéspedes del Vaticano. Después de su nombramiento se notó que se distanciaba de ciertas costumbres, ¿qué le parece esto?

– Aquí hay que diferenciar entre la conducción de la Iglesia y los gustos personales. Él manifestó desde un principio que, como jesuita, estaba acostumbrado a vivir en espacios pequeños y que los sitios grandes lo hacían sentir incómodo por eso eligió Santa Marta, la casa para huéspedes, como su domicilio ocupando tres habitaciones, no quiso vivir en el mismo lugar que sus predecesores, pero, esa es una cuestión ligada a sus preferencias personales que uno debe tomarlas como son y aceptarlas. Por supuesto, eso implica cambios como que cada mañana deba trasladarse hasta aquí. Uno tiene que adaptarse a esos cambios que no se limitan tan solo a la vivienda o a un simple traslado físico de un piso a otro, lo que podría hacer con un ascensor. Estos cambios siempre implican al principio, como ya dije antes, un proceso de adaptación pero, entretanto, ya nos acostumbramos y ahora parece como si todo siempre hubiera sido así.

– Hay muchas personas que depositan grandes esperanzas en el Papa Francisco. En Alemania muchos católicos esperan que reforme la Iglesia Católica, ¿cree que esto es necesario?

– El concepto “reformar” o “reforma” tiene una fuerte connotación histórica, en este sentido, para mí, sería demasiado hablar de una “reforma”, no es un término concreto y habría que explicarlo. Creo que el Papa Francisco ha sabido demostrar lo que le importa en diversos aspectos, qué asuntos desea priorizar, pero no me parece correcto hablar de una “reforma”. Obviamente, él ha despertado esperanzas en muchas personas pero en este momento no puedo predecir lo que va a ocurrir.

– Y ¿cuáles son esos diversos aspectos?

– Desde el principio dejó en claro que quería una Iglesia misionera y de los pobres, no una Iglesia pobre sino una Iglesia para los pobres, algo que, en lo concreto, se traduce en que la Iglesia debe estar en los sitios difíciles y conflictivos. Le gusta mencionar la periferia como un lugar en el cual la Iglesia debe estar presente, allí donde hay gente necesitada y él lo consigue, lo que hace es convincente tanto a pequeña como a gran escala, en el contacto diario, en sus viajes, aquí en Italia o en el exterior.

– Hay cuestiones que preocupan a los creyentes como el celibato, un tema importante…

– No sé si este tema inquieta a tanta gente, más bien, creo que no, si le soy sincero. Honestamente siempre digo que vivir en celibato es tan fácil o tan difícil como tener un buen matrimonio o una buena familia y puede ser que dentro de la Iglesia esta cuestión cobre mayor importancia, se hable más de ello o interese más que fuera de la Iglesia pero hay un gran número de personas, incluso no cristianas, que viven en celibato. No creo que con Francisco, respondiendo ahora directamente su pregunta, el tema del celibato cambie. Aquí se nota la influencia de san Ignacio, él es un jesuita de la vieja escuela para el cual la vida espiritual y, con ella, el celibato no representa un obstáculo sino más bien un desafío y como tal, también una fuente de fortaleza.

– Otro tema importante es si las personas que contraen nupcias por segunda vez tienen derecho a los sacramentos.

– Aquí hay que diferenciar las cosas, no es la primera vez que un Papa se pronuncia sobre este tema fundamental, ya lo hicieron todos sus predecesores. Estoy convencido de que mantendrá la línea vigente, es decir, en consonancia con la doctrina eclesiástica. Por supuesto, estas afirmaciones se reflejarán en sus escritos.

– El Papa Francisco también impulsó una reforma de la Curia, ¿cuánto se ha progresado en ella?

– Como hemos visto desde el principio se tomaron dos decisiones importantes con relativa rapidez. Se crearon una Secretaría y un Consejo para los asuntos económicos, se trata de dos instancias nuevas, dos nuevas realidades que requieren de cierto tiempo para acoplarse adecuadamente con la realidad de la Curia y del Vaticano. El segundo avance tuvo que ver con un recorte de diversos órganos de la Curia, pero aquí, aún estamos esperando los resultados. Así que, luego de 3 años, aparentemente parece que todo ha ido bien, de modo que también podemos esperar, en un futuro próximo, decisiones que afectarán al ámbito externo que se darán a conocer públicamente.

– Se oye, de vez en cuando, que esto ha generado oposición dentro del Vaticano, ¿qué le parece a usted?

– Sí, suele decirse que existen camarillas que se oponen al Papa Francisco o que están en contra de nosotros. Los que trabajamos en el Vaticano y, como bien dijo usted al principio, en mi caso son ya 20 años, sabemos que la realidad interna no coincide muchas veces con las informaciones que se divulgan. Pero eso no es nada nuevo. Puede ser que a algunos en el Vaticano les genere cierta incomodidad la velocidad o la gran decisión con la que el Papa Francisco hace las cosas, pero gracias a Dios, yo nunca pudo observar que haya personas aquí que se estén oponiendo al Papa.

– ¿Qué influencia tiene usted mismo en este tipo de debates internos de la Iglesia?

– Debería hacerme esta pregunta de otra manera, porque así no puedo respondérsela. Me está forzando a auto elogiarme o a hacer malabares. Le pido por favor que acepte que no le responda.

– En los medios no sólo se lee sobre su influencia dentro del Vaticano sino sobre su estilo en particular y su apuesta apariencia. Llegan a denominarlo el George Clooney del Vaticano, ¿esto lo alaga o le molesta?

– Al principio cuando me enteré de quien era George Clooney me alagó bastante, pero con el tiempo, demasiado alago cansa, empalaga. Empezó a irritarme un poco, pero con el tiempo me tranquilicé, ya no me alaga ni pone demasiado nervioso. Escucho y, simplemente, hago oídos sordos.

– Usted proviene de la Selva Negra, estudió en Friburgo y Múnich, ¿cómo siente hoy en día al país que le vio crecer?

– Mi patria es mi patria, me siento muy conectado a ella. Pero también hace ya unos 20 años que estoy aquí en el Vaticano y hoy por hoy mi país es este. Siento mi país de origen a veces con tristeza, a veces con orgullo, a veces con ira y decepción… pero también, muy a menudo, con gran alegría. Esto es lo que siento por Alemania, mi patria.

– Al referirse a Alemania, el Papa Francisco habló de una erosión de la fe, usted como alemán, ¿qué opina de esta afirmación?

– Desde aquí puede comparar a los diferentes países, esa es una gran ventaja. Uno observa desde fuera, ve más allá de lo que se puede apreciar desde adentro. Uno se da cuenta de que las arcas están llenas o que cada vez se recauda más dinero gracias al impuesto eclesiástico pero, por otro lado, las iglesias en sí están cada vez más vacías con menos fieles. Salta a la vista que aquí hay algo que no concuerda, quizás la fe se está desarraigando, o tal vez la transmisión de la fe hacia el plano de la vida cotidiana no está funcionando, o que el testimonio de la fe en comparación con otros países ha decrecido, eso es algo que también me inquieta.

– Y, ¿cuál podría ser la razón?

– Es una cuestión sobre la que podríamos especular largo y tendido. Estoy convencido que es importante profesar la fe con valor no sirve eso de hacerlo a medias o de forma ligera. Eso tan solo lleva a que luego las raíces y convicciones se pierdan fácilmente. Por eso es importante centrarse en la fe, en la propia conciencia de que soy creyente y atreverse a mostrarlo, enseñar dónde y cómo vivo. Hablar de ello. A veces es más fácil sentir la fe en situaciones de la vida cotidiana que cuando se habla sobre el tema pero, en definitiva, creo que lo mejor es una combinación de ambas cosas. La gente empieza a poner en duda los puntos flacos de la Anunciación, de la Catequesis… lo particular de Alemania es que aquí la instrucción religiosa es obligatoria dentro de la escuela no conozco ningún otro país donde sea así, pero suele suceder que luego de las clases de Religión los jóvenes se olvidan de lo aprendido, y, al no saber, tampoco sienten la necesidad de practicar. Aquí hay un punto fundamental, en el que hay que intervenir y hay que reforzar.

– En los últimos años, mucha gente abandonó la Iglesia en Alemania, ¿usted entiende a la gente que se aleja de la Iglesia, que pierde la fe en la Institución al conocer los diversos escándalos, entre ellos, de abuso sexual?

– Ninguna persona cree en una Institución, quien lo haga se está equivocando, yo creo que Jesucristo que se anuncia a través de los representantes de la Iglesia. Pero si no tengo claro qué es la Iglesia y observo además que en la Iglesia los sacerdotes o los obispos no son mejores que cualquier otra persona o, peor aún, que su comportamiento es condenable es lógico que mi fe se desplome rápidamente, por eso es importante ayudar a la gente en que pueda apoyarse en una fe que sea buena, sólida, creíble y enérgica para que pueda vivir según esa misma fe.

– Entonces, ¿es una petición al clero?

– Por supuesto, mea culpa. La culpa es nuestra. No se trata de señalar a nadie con el dedo ni buscar responsables. Lo que dije vale también para mi persona, pero estoy convencido de que es importante darse cuenta de esto. Verlo con claridad y entender que esto es lo que queremos hacer; profesar con convicción nuestra fe y no hacerlo a la ligera.

– Un tema que preocupa a muchas personas en Alemania y Europa es la crisis de los refugiados, ¿qué opina sobre el rol alemán dentro de Europa?

– Visto desde aquí, debo reconocer que lo que hace Alemania es envidiable a pesar de todas las complicaciones que han ido surgiendo durante las últimas semanas. Por otro lado, al hablar con obispos u otras personas que vienen de Siria, Libia, Iraq o Afganistán que han estado viviendo allí uno suele escuchar que los cristianos no deberían haberse ido, que los cristianos viven allí desde antes que los musulmanes, que debemos ayudar a que los cristianos no se vayan o puedan retornar los que se fueron pero los que huyeron, al menos la mayoría, lo hizo por salvar la vida, porque la violencia en esos países es enorme, por ese motivo es importante que Europa ayude con toda su capacidad. En ese sentido, mi impresión es que Alemania ha sido un ejemplo a seguir en esta cuestión, al recibir a los refugiados, gente con carencias con todas las dificultades que esto implica y que los demás países europeos también podían hacerlo, ayudar a la gente y enfrentar las dificultades que pudieran surgir.

– La impresión actual es que la mayoría de los países europeos, Europa o la Unión Europea tienden ahora a impedir nuevos ingresos y le dan la espalda a los refugiados, algo que estaría en contradicción con los valores cristianos de amor, caridad y misericordia, ¿sigue Europa siendo cristiana?

– El amor al prójimo es algo muy personal. Creo que para un político es imposible decretar algo como amor al prójimo o a una persona. Los países ordenan y luego sus órdenes se ejecutan, pero el amor al prójimo es algo que tiene que ver con el vínculo hacia las personas, algo que se siente y proviene de una convicción interna porque uno está convencido de algo porque cree que el otro también fue creado a imagen y semejanza de Dios y por ello si necesita ayuda se debe ayudarlo en lo que se pueda. En este sentido es importante saber que mis raíces como cristiano me pide que haga lo posible por ayudar al prójimo en un país que es cristiano, comportarme como cristiano y que esa convicción me lleve a hacer lo correcto. Hasta qué punto esto es aplicable políticamente, hasta qué punto podría funcionar como si se tratase de una orden es algo muy diferente pero el ser cristiano, para responder a la pregunta que me hizo, es actuar de acuerdo a mi propio Credo y ser fiel a lo que éste profesa.

– ¿Qué rol debe adoptar entonces la Iglesia?

– El alcance de la Iglesia Católica es global, está acostumbrada a enfrentar catástrofes grandes y complejas, cuestiones marcadas por la urgencia. Allí donde puede ayudar, lo hace. Muchas veces lo hace sin que salga luego publicado en los medios, sin hacer demasiada publicidad pero lo hace. Lamentablemente en este caso particular es poco lo que puede hacer ya que la influencia de la Iglesia Católica en los países de donde provienen los refugiados es relativamente baja.

– Fuera de Europa, en muchos países, el cristianismo es algo muy dinámico debido a que el número de cristianos, incluso de los católicos, aumenta. Al mismo tiempo, usted lo acaba de mencionar, los cristianos son perseguidos en diversas partes del mundo. En su opinión, ¿cómo de grave es la situación?

– El Papa Francisco suele decir que no existió época en el que se haya perseguido a tantos cristianos ni hubiese tantos mártires como ahora. Hace poco sucedió lo de las cuatro hermanas de la Madre Teresa fue algo dramático. Ser perseguido por cuestiones de fe religiosa es algo que en Alemania resultaría impensable pero, en muchos países, tan solo por ser cristiano corre peligro de muerte. La situación es alarmante.

– ¿Este es un asunto prioritario para el Papa Francisco?

– No hay día en que no lo sea.

– ¿Qué puede hacer él?

– Ya ha hecho muchas cosas. Hace lo que está a su alcance. Expresa señales muy claras, habla del tema. Intenta que la atención del mundo dirija su mirada hacia las situaciones críticas. Sus viajes están bastante relacionados con esto. También apuesta a algo que no es visible desde fuera y que no debe serlo, día a día apoya a los obispos y a las monjas de las comunidades en los países afectados para que puedan mantenerse con fuerza.

– ¿Se reúne con otros líderes religiosos?

– Es algo que hace ya desde un tiempo. Es fundamental que los diversos líderes religiosos puedan conciliar visiones y dialogar, eso no siempre es fácil pero es importante, cada vez más, en especial en la época actual.

– Para terminar nuestra entrevista en DW tenemos tres preguntas, se tratan de frases que le pedimos que complete. La primera es: Trabajar para dos Papas es…

– … Un desafío.

– Sino fuera sacerdote sería…

– … Sería agente de bolsa.

– ¿Qué le interesa del tema?

– Con 17 o 18 años pensaba que, así como el cerebro rige al cuerpo humano, la economía regía a los países. No sé si fue un impulso del momento o qué, pero recuerdo que era algo que deseaba hacer aunque al final elegí otro sendero para mi vida.

– Mi fe me ayuda…

– … A vivir el día a día con alegría y esperanza.

– Arzobispo, muchas gracias.

– Gracias a usted.

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Publicado el 19 marzo, 2016 en NOTICIAS PADRE GEORG y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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