JOSEPH RATZINGER, UN TEÓLOGO FIEL AL MAGISTERIO DE LOS PAPAS

JOSEPH RATZINGER,

UN TEÓLOGO FIEL AL MAGISTERIO DE LOS PAPAS

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AUTOR: Angela Ambrogetti.

FUENTE: www.korazym.org

8 Diciembre de 2014

Era 1972, el Concilio Vaticano II  apenas había concluido.  Se habían abierto muchas puertas. Un cierto Concilio pastoral, pero que de la pastoral habían surgido muchas cuestiones doctrinales. Que permanecían abiertas. Y no sólo en el dialogo ecuménico o ínter religioso, sobre la libertad religiosa o sobre la doctrina social, sino también en cuestiones más cotidianas como la familia.

Así  se pasó de los obispos a los teólogos. La Iglesia estaba en completa experimentación. Los primeros efectos del “68”se habían introducido en la Iglesia y los fermentos habían llegado al Concilio.

Ahora, después de la celebración de Asís, había que restaurar el orden. Entre los teólogos que estaban trabajando en ese pos-Concilio para presentar ideas estaba, Joseph Ratzinger que entró a formar parte en la gran elaboración de ideas. Sobre el tema aún en discusión y siempre caliente de los divorciados vueltos a casar por lo civil y su participación plena en la Eucaristía.

Su texto  fue sencillo y débil a decir verdad recurriendo esencialmente a algunos textos Patrísticos  y se refirió a un principio de “emergencia.” Presentaba la posibilidad de acceder a la Eucaristía a los que están en situaciones extremas. Si el primer matrimonio, de fondo, se había contraído sin fe y el segundo se había vivido en una fe profunda, se  podría pensar en la plena comunión.

Sin embargo sólo fue una contribución al debate. El resto era sólo el Cardenal Ratzinger, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, para demostrar lo difícil que era el papel de teólogo que debía proponer ideas y mantenerse en la línea del Magisterio. Y justamente, a este Magisterio Joseph Ratzinger fue fiel desde el momento en que después del Sínodo sobre la familia querido por Juan Pablo II, fue publicado un texto que sigue siendo fundamental para este tema: “La Familiaris Consortio”. Desde entonces, el teólogo, que había participado en el Sínodo como orador, encontró el sentido a su trabajo en las enseñanzas de Pedro.

Cuando en 2005, siendo ya Papa, hablando con sencillez a los párrocos y dijo:

“Ninguno de nosotros tiene una receta preparada, ya que, las situaciones son siempre diversas. Yo diría que particularmente dolorosa es la situación de los que estaban casados por la Iglesia, pero no eran realmente creyentes y lo habían hecho por tradición, luego encontrándose en un nuevo matrimonio no válido, convertidos, encuentran la fe y se sienten excluidos del sacramento de la Santa Eucaristía. Esto era realmente un gran sufrimiento y cuando era Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, invité a expertos de diferentes Conferencias Episcopales para estudiar este problema: Un sacramento celebrado sin fe¿Se podría realmente encontrar aquí una circunstancia de nulidad? Porque, al sacramento le faltaba una dimensión fundamental, no me atreví a decirlo. Pero, lo pensaba. Sin embargo, a partir de las discusiones que tuvimos me di cuenta de que el problema era muy difícil y que debía profundizarse todavía más. Pero dada la situación de sufrimiento de estas personas, debía ser estudiado en profundidad”.

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Se quería  por el teólogo y por el Papa. Sin fe, sin el conocimiento de aquellos en cuyo nombre se celebra el sacramento, ¿puede existir el sacramento?

Y esto sigue siendo un debate entre los teólogos y canonistas. Es por eso que en agosto de 2014, mucho antes de la celebración del Sínodo, Benedicto XVI ve y añade algunas aclaraciones para su “Opera Omnia,” su texto de 1972 y llama la atención sobre la necesidad de una mayor atención  pastoral a los divorciados y vueltos a casar en general. Están en la Iglesia, incluso si no están en plena comunión,  deben vivir una comunión espiritual y una vida de fe que sea un testimonio. De hecho, el Papa se apoya en un punto más amplio dirigido a  todos los fieles. ¿Realmente todos los que se acercan al sacramento de la “Eucaristía” son dignos?

Y es así como el teólogo deja espacio para el pastor y al Papa que mirada en la fe de los sencillos recuerda que la Palabra de Dios debe ser conocida, amada y vivida en la simplicidad de la vida cotidiana y no sólo discutiendo los “casos difíciles”.

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“De la manera en que fue escrito ya no tenía ningún sentido, ya que había sido superado por el Magisterio de Juan Pablo II. En una entrevista con un periodista alemán el Papa Emérito explica que no hay nada nuevo, sobre estos temas: Como Prefecto  para la Doctrina de la Fe ya había escrito en una forma mucho más clara.” Y añade bromeando: “Nadie hubiera encontrado esta frase en este libro de 700 páginas, sino fueran personas que buscan alguna cosa en particular.

El teólogo que quiso ser llamado simplemente “Benedicto,” cuando saluda a los invitados dice: Estas son las medallas y estampas de recuerdo, hechos por su viaje a Cuba, que puede guardar si quiere. Aunque no es necesario reforzar el culto de la personalidad “.

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Publicado el 9 diciembre, 2014 en NOTICIAS y etiquetado en , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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