MONS. GEORG GÄNSWEIN: ENTREVISTA REVISTA CHI Nº 42/2014

FUENTE: REVISTA “CHI” – Nº 42/2014 (TRADUCCIÓN INTEGRA EN ESPAÑOL)

Para todos es Su Excelencia Monseñor Georg Gänswein, Prefecto de la Casa Pontificia, secretario personal del Papa Emérito. Para la prensa italiana e internacional es el número dos del Vaticano. Para nosotros, será simplemente Padre Georg, porque es como espontáneamente quiere que le llamemos, después de darle la mano y sentir su calurosa bienvenida con la que me recibió en el Palacio Apostólico.

Ojos azules, mirada vivaz, dinámico, sonrisa afable, el Padre Georg tiene más aire de párroco de provincia que de un alto prelado, perdido entre la diplomacia con un alto grado de poder. Estoy seguro que esto es un gran elogio para él. “Por supuesto, no me convertí en un sacerdote para ser obispo de la Curia Romana”, confiesa. “Es cierto que dentro de mí, echo en falta un poco ser un pastor. Hago un trabajo importante junto al Papa Francisco, en las audiencias conozco a las personalidades más importantes del mundo, pero esto no es la primera obra de un sacerdote. Y así, tan pronto como es posible, trato de encontrar tiempo para volver a estar en contacto con la gente, para recuperar esa dimensión a la se llama cuando nos decidimos a ser sacerdotes”.
La familiaridad que viene del Padre Georg no debe ser malentendida. En la Iglesia, su misión y en el momento particularmente delicado que atraviesa tiene las ideas muy claras, así como las cuestiones que más y más a menudo hombres y mujeres de hoy se cuestionan, como la comunión a divorciados, la homosexualidad, el celibato sacerdotal. Ideas a menudo incómodas, a veces duras de afrontar. “Pero la Iglesia debe tener el coraje de expresar sus convicciones, porque de otra manera no haría un servicio a la verdad”, dice el Padre Georg.

En otras palabras, confundir el carácter acogedor del Papa Francisco, su tono paternal con la permisividad, o peor, con un suave y atento a lo que la Iglesia siempre ha condenado sería el riesgo más grave y esto se puede entender muy bien por las palabras pronunciadas por el Padre Georg también a propósito de los temas más apremiantes y delicados. Temas que afrontamos sin problemas en conjunto y que se discutirán durante el Sínodo extraordinario de los Obispos, que se inauguró el pasado 5 de Octubre en Roma. Un Sínodo en el que las intenciones del Papa Francisco, “la Iglesia tendrá en cuenta todas las cuestiones y responderá con misericordia“, pero también con firmeza.

P: Padre, el mundo entero está atravesando años difíciles. Esta crisis no es sólo económica, política, sino también espiritual. La gente es desconfiada. Lo ha dicho también el Papa Francisco: “Estamos en un pequeño bote en las garras de la tempestad. Y yo también estoy en él”. De frente a todo esto, ¿dónde podemos encontrar el coraje de la esperanza?

R: ” Es famosa la expresión del Papa Francisco: “No os dejéis robar la esperanza”. La esperanza es una raíz fundamental en la vida de cada persona. La situación que estamos viviendo, y todo lo que percibimos, ya no es capaz de ofrecer esperanza, por lo que el futuro es más sombrío. Y un futuro sombrío es una cosa malísima. Como creyente, estoy convencido de que la fe da esperanza, a pesar de todas las dificultades. O mejor diré, le da esperanza en estas dificultades. La esperanza es necesaria para la vida de todos los hombres, y para mí, tiene una en concreto y humana, la de Jesús.

P. Cuando esta esperanza debe lidiar con la desesperación, con la dificultad de llegar a final de mes, con la falta de trabajo que quita la dignidad humana, ¿cómo podemos seguir a la esperanza, sin dejar ir hacia la desesperación?

R. “No tener un trabajo daña la dignidad humana”, ya lo ha dicho en varias ocasiones el Papa Francisco. En esta desesperación seguir esperando significa sentir, creer profundamente que existe una realidad más grande que me ayuda a superar mis dificultades en la vida cotidiana. Esta esperanza es importante como el aire que respiro. Debe ser buscada, debe ser encontrada dentro de nosotros. De otra manera, no se encuentra.

P. Muchos argumentan que ustedes no pueden darse cuenta de la vida si viven realmente, tras los muros del Vaticano, entre estos palacios.

R. Este es un lugar común duro para morir. Nosotros estamos en medio de la gente, aunque muchos no lo saben y no lo ven. En el Vaticano, no podríamos sentir parte de la realidad, si no tuviéramos contacto con la vida cotidiana, con los problemas de la gente. Las personas que trabajan aquí con nosotros son personas normalísimas, con familias numerosas, que a menudo deben luchar contra los problemas económicos, a veces contra de la pobreza. No vivimos en otro mundo. Estamos a su lado. En silencio. Pero aquí estamos.

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P. La Iglesia está afrontando una tempestad dramática. La de la pedofilia. ¿Cómo están afrontando todo eso? El Papa Francisco parece querer llegar al fondo de este punto.

R. “Ya el Papa Benedicto, continuando la línea que él mismo había trazado cuando era Cardenal Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, ha dado un papel decisivo en la lucha contra esta plaga. “Recuerdo muy bien sus conmovedores encuentros con personas víctimas de abusos sexuales. El Papa Francisco prosigue en este camino. La pedofilia es un delito vergonzoso. Quien debería alimentar la fe y la esperanza, en cambio ha pisoteado el futuro de muchas personas. Y esto hace mucho mal. Por otra parte hay que destacar que la Iglesia es la primera institución que ha tenido el coraje de afrontar esta plaga sin esconder nada. No quiero detenerme sólo en el aspecto humano. Creo en el Señor y estoy convencido que Él nos ayudará a sanar esta profunda herida”.

P. ¿Por qué la Iglesia ha estado en silencio durante tanto tiempo?

R. “Yo también me he hecho esta pregunta. No tengo una respuesta convincente para darle, yo mismo no lo sé. O había un gran temor por parte de aquellos que en esos años tuvieron la responsabilidad de la Iglesia o ellos mismos no eran conscientes de estos hechos horribles. Cuando el Papa Juan Pablo II pidió al Cardenal Ratzinger que se ocupase de esos casos, he visto con mis propios ojos colegas que no querían creer que todo eso era cierto. Estaban aturdidos, incrédulos”.

P. El Papa Francisco a menudo se refiere a Satanás. En los últimos años, sin embargo, la referencia al maligno era siempre silenciada. ¿Por qué el Santo Padre lo cita tan a menudo en sus discursos?

R. Si nos fijamos en las Escrituras, si leemos los Evangelios, vemos que el mal es una realidad que no debe ser pasada por alto o subestimada, tenemos que contar con ello. Nunca antes en los últimos tiempos el Maligno se manifiesta. Por desgracia, durante mucho tiempo, también ante todo la teología, no tomó muy en serio la existencia de Satanás. Esto ha tenido una influencia negativa en la vida espiritual de los fieles. El Papa Francisco busca recuperar el terreno perdido.

P. El Sínodo extraordinario de los Obispos está afrontando temas delicados, como la comunión de los divorciados o las parejas homosexuales. Se lee en todas partes que el Papa Francisco estará listo para acoger a estas nuevas realidades en la Iglesia. Sería un punto de inflexión.

R. “Sobre el Sínodo recientemente se ha leído mucho y no siempre cosas documentadas. La temática principal del Sínodo es la familia. En este contexto también se abordan las cuestiones que usted ha mencionad. La Iglesia no cierra los ojos delante de la dificultad de los fieles que viven en situaciones delicadas y espinosas. Sin embargo, la Iglesia debe ofrecer respuestas sinceras que se orienten no al espíritu de los tiempos, sino al Evangelio, a la palabra de Jesucristo, que es el hijo de Dios. El mensaje del Evangelio requiere un poco de trabajo duro, pero bien vale la pena el esfuerzo para hacer frente a esto. Dios acoge, perdona, esto es cierto, pero también es cierto que pide conversión”.

P. Comunión a los divorciados. ¿Sí o no? Dicen que el Papa Francisco ya ha expresado un sí electo en este punto.

R. “Su pregunta toca una cuestión muy delicada, está en juego el matrimonio sacramental que según la doctrina católica es indisoluble, al igual que el amor de Dios hacia el hombre. Quien inicia una nueva unión contradice con su elección todo lo que ha sido indicado por el Señor mismo. Por supuesto, solo Dios escruta y conoce la consciencia de cada uno. Por lo que yo puedo constatar, el Papa Francisco sigue la línea de sus predecesores cuyo magisterio sobre el matrimonio sacramental es muy claro”.

P: ¿Cuál es la postura de la Iglesia con referencia a la homosexualidad?

R: “La Iglesia, basándose en la Escritura y en la Tradición, siempre ha declarado que los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados. Son contrarios a la ley natural, porque cierran el acto sexual al don de la vida. Un número no insignificante de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales. Esta inclinación constituye para la mayoría de ellos una prueba. Por ello deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Respecto a ellos, debe evitarse todo signo de discriminación injusta. Tales personas son llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida y si son cristianos, a unir al sacrificio de la cruz del Señor la dificultad que encuentran como consecuencia de su condición”.

P: Usted es el Prefecto de la Casa Pontificia y trabaja cada día al lado del Papa Francisco, pero también es el Secretario Personal del Papa Emérito. ¿Cómo puede hacer todo?

R: “Mi primer compromiso es ser Prefecto de la Casa Pontificia. Fui nombrado por el Papa Benedicto y, después de la renuncia, el Papa Francisco me ha confirmado en el cargo. Busco el mantener los dos empeños juntos, pero la cosa obviamente no siempre es fácil. Por el momento lo he conseguido y espero seguir haciéndolo en el futuro”.

P: Dos personalidades extremadamente diferentes las de los dos Papas.

R: “Esto es evidente. Basta con observar. El Papa Benedicto es un hombre muy tímido y reservado, pero con una gran sabiduría y humanidad. Su renuncia está cargada de un gesto de gran coraje y gran humildad. Su fragilidad ha provocado un enorme afecto por parte de la gente. El Papa Francisco es un hombre que busca la proximidad con la gente, incluso el contacto físico, es muy enérgico y tiene una fuerza casi inagotable”.

P: ¿Cómo vivió usted la renuncia de Benedicto XVI?

R: “Al principio yo no sabía nada. En los últimos momentos veía que el Papa Benedicto oraba más intensamente en solitario, pero yo lo atribuí a otros problemas. Cuando, después, me lo dijo, bajo el sigilo del secreto pontificio, yo entendí que no se podía discurtir más la decisión. Yo le dije: “Santo Padre, no puede hacer una cosa así”. Pero él se mantuvo firme: “He decidido, que no tengo la fuerza necesario para guiar la barca de Pedro””.

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P: ¿Cómo consiguió mantener un secreto tan importante durante meses?

R: “En efecto fue una situación muy difícil de llevar durante tanto tiempo. Me pidió que guardara silencio yo le di mi palabra y la mantuve. Sufrí, sí. Pero el sufrimiento también da mucha fuerza interior”.

P: ¿Cómo vive hoy el Papa Emérito?

R: “Lleva una vida muy regular. Su día está marcado por la oración, por la lectura y por la correspondencia. También recibe a personas, da un pequeño paseo, escucha música, que desde siempre ha formado parte de su vida. De vez en cuando toca el piano: sus autores favoritos son Mozart, Beethoven, Bruckner, Brahms y Bach. Su mente está muy lúcida, las piernas, por desgracia, comienzan a dar problemas. Camina con esfuerzo”.

P: Padre Georg, una curiosidad. Yo tengo un gato al que quiero mucho, se llama Teo. ¿Es verdad que el Papa Emérito también tiene uno?

R: “Uno no, dos. Pero no son suyos. No viven en la casa. Viven cerca de nuestro monasterio pero son salvajes. De vez en cuando se dejan ver. Se llaman Zorro y Contessa. El Papa los reconoce cuando hacemos las caminatas o cuando rezamos el Rosario, los encontramos a menudo, se hacen entender”.

P: El Papa Francisco, decíamos, tiene una personalidad muy diferente.

R: Es obvio para todos. Yo estaba habituado desde hace muchos años a la persona y al modo de hacer del Papa Ratzinger, y de Prefecto me he tenido que acostumbrar al estilo del nuevo Pontífice.

P: La figura de la Virgen es menos central en el pontificado del Papa Francisco que en el de sus predecesores. ¿Cómo es eso?

R: “No comparto esa observación. No es así. Quien sigue sus Homilías, sus discursos y las palabras del Papa Francisco percibe que la Virgen ocupa un puesto central en su anuncio. Es más, él ha ordenado introducir en los Jardines Vaticanos diversas estatuas marianas de algunos países de América Latina. En el Palacio Apostólico está la estatua de la Virgen de Luján, venerada calurosamente en Argentina”.

P: Vayamos a usted, padre Georg. ¿Viene de una familia numerosa? ¿La echa de menos?

R: “Somos cinco hermanos y hermanas y también hay nietos. Mamá, por desgracia, falleció repentinamente hace cinco años. Papá tiene 93 años, pero vive en un hogar de ancianos, tiene demencia senil y está en silla de ruedas. Voy con frecuencia en vacaciones a mi casa y disfruto del calor de la familia. Es cierto, que tengo buenos amigos en Roma, donde me siento como en mi propia casa, porque me he adaptado a todos los efectos”.

P: Todas las mujeres dicen de usted que es guapísimo. No se puede negar. Un hombre guapo, fue un chico guapo, pero eligió el celibato. ¿Cuánto pesa una decisión tan radical?

R: “Cuando entré en el seminario para ser sacerdote lo hice totalmente convencido respecto al desafío del celibato. No faltaron, lo digo sinceramente y sin vergüenza las luchas interiores. No fue fácil, pero todo en la vida tiene un precio. Cuanto más tienes que pagar, más ganas. Un sacerdote que vive el celibato lo debe hacer de manera sincera. No hay término medio. No puedo y no debe existir una doble vida. No es bueno un corazón dividido”.

P: ¿Pero cómo se puede vivir sin amor?

R: “El celibato no es una vida sin amor. Es la vida de un amor que es más grande que el carnal. Tienes que renunciar a algo que es grande, lo sé, pero lo haces porque hay algo aún más grande que es el Reino de los Cielos”.

P: Pasamos a más contenidos. Recordará que hace unos años le inmortalizamos en la portada de “Chi” mientras jugaba al tenis. Ya no lo vemos en los campos. ¿Por qué?

R: “Jugué al tenis hasta hace un año. Actualmente por desgracia no tengo tiempo para poder jugar. Una vez al mes hago una excursión a las montañas. En el invierno, alguna vez voy a esquiar, lo que es un gran regalo. Echo de menos el ejercicio. Volveré a hacerlo, seguro. ¡Pero esta vez no lo digo!”

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Publicado el 14 octubre, 2014 en ENTREVISTAS Y REPORTAJES, NOTICIAS PADRE GEORG y etiquetado en , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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