VIAJE PAPA BENEDICTO XVI AL LÍBANO: ARTICULOS Y TESTIMONIOS

VIAJE DEL PAPA BENEDICTO XVI AL LÍBANO

Norberto Padilla, Monseñor Charbel Merhi y Khatchick Der Gougassian

FUENTE: http://www.cari.org.ar/pdf/at82.pdf

AUTOR: Mauricio Germán Muñoz

Palabras de Norberto Padilla, Ex Secretario de Culto de la Nación, ex presidente del CALIR:

  Norberto Padilla

Para mí es un honor estar con estas personalidades y estoy muy feliz de hablar de esta visita de Benedicto XVI, que es un papa que ha viajado bastante, aunque menos que su predecesor.

Uno se pregunta por qué viaja un Papa. Esto es lo fundamental. No es una visita diplomática, ni es una visita de Relaciones Exteriores. Es una visita que busca confirmar en la fe a una comunidad determinada. Esto es la esencia del ministerio del Papa. Y conlleva, por supuesto, a encontrarse con las autoridades y con los representantes de otras religiones. Es todo un proceso.

Este viaje tiene, además, un específico que es la promulgación de una exhortación postsinodal que se llama “Ecclesia in Medio Oriente”, que es precisamente una “Exhortación Postsinodal”, porque hubo un sínodo especial para Medio Oriente. Este Sínodo se celebró en 2010 que responde a una preocupación que tiene el Papa por la Iglesia en Medio Oriente.

Fíjense que en este Sínodo en Medio Oriente en 2010 los miembros natos eran los obispos católicos, pero también por primera vez estuvieron presentes, por ejemplo, un rabino y un representante musulmán que dirigían la palabra a la Asamblea al igual que los representantes de los patriarcados ortodoxos. Imagínense lo que ha sido la riqueza del intercambio de toda esta Asamblea en presencia del Papa. Y el resultado fue esta “exhortación Postsinodal”. El Papa ha trabajado en base a las propuestas. Un sínodo es un trabajo bastante complicado porque el Papa lo elabora en base a las discusiones.

A veces se toman cosas, a veces no se toman; depende del Papa del momento. Benedicto XVI quiso viajar al Líbano a presentar esta Exhortación Postsinodal, donde se dirige a todo Medio Oriente, no sólo al Líbano. Habla de los lazos espirituales e históricos que unen a cristianos, judíos y musulmanes. Y dice que esta cercanía se debe no por razones de conveniencia sino por fundamentos teológicos que interpelan la fe.

Sostiene que, respecto del Islam, hay diferencias doctrinales muy importantes, y advierte: “que han de servirse de pretextos para unos y otros para justificar en nombre de la religión prácticas de intolerancia, discriminación, marginación e incluso persecución”.

Luego afirma que “son comunidades que comparten la vida cotidiana y no es raro que en una familia haya cristianos y musulmanes”. Entonces, plantea que la convivencia religiosa puede trasladarse a nivel general en el país. El Papa señala también que precisamente esta pluralidad es parte de la riqueza de la cultura propia de Oriente Medio y destaca la importancia de la libertad religiosa, que dice es “cima de todas las libertades”, un derecho “sagrado e inalienable”, un derecho que requiere de la profesión individual y colectiva, y la libertad de manifestar la propia religión, de utilizar los símbolos y exhibirlos. Y agrega: “hay que pasar de la tolerancia a la libertad religiosa. Hay países donde se tolera, simplemente.”

En Medio Oriente vivir juntos no es una utopía y es importante que haya diálogos bilaterales y trilaterales entre judíos, musulmanes y cristianos.

Benedicto XVI señala un aspecto muy interesante sobre la laicidad. Evidentemente, en el Medio Oriente el cristianismo tiene libertad religiosa cuando hay una sana laicidad en la sociedad, contraria a la marginación de lo religioso al interior de la Iglesia o de la casa.

Después se refiere a la “opción desgarradora de la migración”, donde indica la preocupación por el éxodo de los cristianos de la zona de Medio Oriente. También es interesante que el viaje de Benedicto XVI se produjera en un momento particularmente negativo para viajar, por lo ocurrido con Bengasi y por disturbios que despertó la película de Mahoma en el mundo entero. Sin embargo, nunca se pensó en suspender este viaje, lo cual demuestra que el Papa no deja a la gente esperando y no teme correr los riesgos.

Otro aspecto relevante es el discurso del Papa en el Palacio Presidencial, cuando transmitió en árabe un mensaje clave; precisamente “la paz con ustedes”. Además, se dirigió a los jóvenes en un discurso precioso en un estadio, donde cito:

“Quiero saludar ahora a los jóvenes musulmanes que están con nosotros esta noche. Agradezco vuestra presencia que es tan importante. Vosotros sois, con los jóvenes cristianos, el futuro de este maravilloso país y de todo el Oriente Medio. Buscad construirlo juntos. Cuando seáis adultos continuad a vivir la concordia en la unidad con los cristianos, porque la belleza del Líbano se encuentra en esta hermosa simbiosis. Es necesario que todo el Oriente Medio, viéndoles, comprenda que los musulmanes y los cristianos, el Islam y el Cristianismo, pueden vivir juntos sin odios respetando las creencias de cada uno para construir juntos una sociedad libre y humana.”

En cuanto a lo sucedido en Siria, expresó:

“El Papa está triste a causa de vuestros sufrimientos y lutos. Él no se olvida de Siria en sus oraciones y es una de sus preocupaciones. No se olvida de ninguno de los que sufren en Oriente Medio. Es el momento en que musulmanes y cristianos se unan para poner fin a la violencia y a la guerra.”

También es interesante que el viaje de Benedicto XVI se produjera en un momento particularmente negativo para viajar, por lo ocurrido con Bengasi y por disturbios que despertó la película de Mahoma en el mundo entero. Sin embargo, nunca se pensó en suspender este viaje, lo cual demuestra que el Papa no deja a la gente esperando y no teme correr los riesgos.

A su regreso del Líbano, en la Audiencia General, volvió a hacer referencia a su encuentro con los musulmanes diciendo:

 “Me acogieron con gran respeto y sincera consideración. Su constante y participante presencia me permitió lanzar un mensaje. al diálogo y colaboración entre cristianismo e Islam. Me parece que ha llegado el momento de dar juntos un testimonio sincero y decidido contra las divisiones, contra la violencia, contra las guerras. Un encuentro con los líderes de las comunidades religiosas musulmanas que se desarrolló en un espíritu de diálogo y benevolencia recíproca. Doy gracias a Dios por este encuentro.”

El Papa también habla del pecado que significa alentar la violencia armada en los conflictos de Oriente Medio; dijo la “guerra, de violencia y vanidad”, un término muy fuerte.

Quisiera finalizar con las palabras que el Papa, citando el Libro de los Reyes, manifestó cuando se estaba yendo del Líbano:

“Los libaneses han añadido algo más a la consideración y al respeto. Algo parecido a una de esas famosas especias orientales que enriquecen el sabor de los alimentos, vuestro calor y vuestro corazón que me han despertado el deseo de volver. En su sabiduría, Salomón llamó a Hiram de Tiro para que erigiera una casa como morada en nombre de Dios, un santuario para la eternidad. Hiram envió madera proveniente de los cedros del Líbano. Paneles de madera de cedro con guirnaldas de flores esculpidas revestían el interior del templo. El Líbano estaba presente en el santuario de Dios. Que el Líbano de hoy, sus habitantes, puedan seguir estando presentes en el santuario de Dios. Puedan vivir en armonía y en paz los unos con los otros para dar al mundo no sólo el testimonio de la existencia de Dios (primer tema del pasado Sínodo) sino también de la comunión entre los hombres, cualquiera que sea su sensibilidad política, comunitaria o religiosa (segundo tema de Sínodo: la idea de la comunión).”

Palabras de Monseñor Charbel Merhi, Obispo de los Maronitas en la Argentina:

 Monseñor Charbel Merhi

La preocupación permanente del viaje es, por un lado, la violencia, y por otro lado, el desafío de vivir juntos en comunidad, es posible la convivencia entre musulmanes y cristianos. Agradezco a los que me convocaron para hablar de este tema importantísimo porque yo participé de los dos Sínodos Especiales del Líbano y de Medio Oriente. Y agradezco que Padilla ya mencionara casi todo. Disculpen, pero voy a leer un estudio para no tener que repetir muchas cosas.

Los días 14, 15, 16 del último mes de septiembre, su santidad Benedicto XVI pisó la tierra del Líbano, el país de los cedros, mencionado más de sesenta veces en la Biblia. La finalidad del viaje no es turística, mismo que este país es considerado uno de los países más deseados para pasar agradables vacaciones. El destino del viaje es apostólico.

Su antecesor, el Beato Papa Juan Pablo II, en los últimos años de su pontificado hizo una breve visita de una noche y dos días al Líbano que dejó un marco histórico imborrable en la mente y el corazón de todos los libaneses, independientemente de su denominación religiosa. El motivo de aquel viaje era entregar la Exhortación Apostólica que coronó los trabajos del Sínodo Especial celebrado en el Vaticano a favor del Líbano en una época de las peores crisis de su historia. El documento de la Exhortación ha tenido una extraordinaria aceptación oficial de tal manera que los musulmanes y los cristianos la consideraron un documento sagrado o Carta Magna para la convivencia pacífica en el país, cuna de la civilización humana. El actual Pontífice, Benedicto XVI, inspirado por el gesto de su antecesor, convocó en 2010 en Roma a los obispos católicos del Oriente Medio a un Sínodo Especial titulado “Comunión y Testimonio” cuyos trabajos motivaron la actual Exhortación Apostólica “Ecclesia in Medio Oriente”. Él solemnemente firmó en Harissa esta exhortación y la entregó oficialmente a las diversas iglesias católicas orientales que conforman la comunidad cristiana más antigua de los patriarcados apostólicos de Jerusalén, Antioquía, Alejandría y Constantinopla. Cabe destacar el patriarcado de Antioquía es Donde por primera vez se dio el nombre de “cristianos” a los seguidores de Jesús. Esta serie patriarcal la fundó el apóstol San Pedro antes de trasladarse a Roma para fundar la serie apostólica del Papa que preside la Iglesia de Cristo en la Caridad. Por tal motivo estos patriarcas tienenel nombre de Pedro después del nombre principal propio. Siempre ponen “Pedro” porque era la primera serie de San Pedro.

El Papa vino en estos tres días de septiembre al Líbano para traerles la esperanza cristiana de la Fiesta del Triunfo de la Santa Cruz, fiesta celebrada en Oriente con mucha fe. En esta Exhortación Apostólica no sólo vino el Papa para manifestar el apoyo de la Iglesia universal a los cristianos de oriente, sino también vino para proponer a los cristianos de esta situación dramática, ante una visión de renovación y de reconciliación.

Renovación de las iglesias locales, debilitadas por los eventos trágicos, invitándolas a descubrir el resplandor en la primera comunidad cristiana descripta en los actos de los apóstoles. Comenzando por convertirse y vivir el perdón.

Esto entonces a una renovación para que nos convirtamos nosotros cristianos y vivamos el perdón. En reconciliación con el medio nacional, viviendo la plena nacionalidad ciudadana, en el respeto a las otras religiones, trabajando para la edificación de una patria plural que respete la libertad religiosa, cumbre de todas las libertades.

Entre otros aspectos de la vida comunitaria, social y religiosa, se destaca el interés del Papa en dar una atención especial a los jóvenes y a las familias; prenda y garante del porvenir. En pocas palabras la Exhortación Apostólica es pastoral, eclesial y social a fin de vivir mejor la vocación de comunión y testimonio. De diálogo, lejos de la violencia y de todo tipo de fundamentalismo.

Finalmente, cabe justificar el gesto del Papa de elegir el Líbano entre los demás países del Medio Oriente para llevar su íntimo mensaje de esperanza y Comunión y Testimonio, porque el Líbano es un país pequeño pero es un país donde los cristianos católicos y no católicos y los musulmanes con sus diversas creencias conviven en un ambiente de paz. En general, los libaneses –cristianos y musulmanes- viven en paz y tranquilidad y se visitan y conviven con mucha alegría, cuando no hay intervención de afuera. El país ha encontrado una solución atípica de convivencia que adoptó el consenso entre las diversas comunidades como norma de comprensión y de paz.

 

Palabras de Khatchick Der Gougassian, Profesor de la Universidad de San Andrés

 Khatchick Der Gougassian

Es un honor de compartir este panel después de dos ponencias, una tan emocionante y la otra tan espiritual, aunque mis palabras puedan parecer secas, racionales y hasta con una dosis de pesimismo. Pensar la realidad del Medio Oriente desde la perspectiva de las Ciencias Políticas y las Relaciones Internacionales en estos días no ofrece oportunidad de ser optimista. Por eso quizás esa visita del Papa trae esperanza y sea luz en el camino.

A mí me pareció extraordinario documento del Vaticano para el Medio Oriente porque, además de brindar una luz de esperanza, expresa una profunda inquietud y preocupación sobre el vaciamiento del elemento cristiano en el Medio Oriente durante los últimos años. Y esto es grave.

Seguramente, todos los sectores sufren de los conflictos violentos en el Medio Oriente: los musulmanes sunitas, chiitas, por supuesto, también los palestinos, también los israelíes; pero la de los cristianos es una condición trágica porque carecen de una consideración especial. Por esto es llamativo que una autoridad espiritual, una autoridad moral como el Papa, ponga en la agenda internacional la condición cristiana en el Medio Oriente. Sin embargo, habrá que ver cuál será la consecuencia política de este Sínodo y de la visita del Papa al Líbano. Hay una presión muy visible hoy en día en el Medio Oriente y, después de los coptos, es también evidente el calvario de los cristianos en Siria. Es bien conocido que el régimen autoritario sirio actuó en el Líbano en su momento, pero también es preocupante lo que vendrá después y de qué manera se construirá un gobierno que incluya a los cristianos y las otras minorías. Occidente ve en las luchas la búsqueda de una democracia, pero en el terreno se intuye la lucha para un estado islamista. Las revueltas se convirtieron en una guerra civil donde, ya desde el comienzo, en Damasco podían leerse afiches grandes que decían en árabe: “muerte a los alauitas y Beirut a los cristianos”; esa construcción no augura ningún futuro prometedor para los cristianos. Ojalá estas palabras pesimistas se desvanezcan a la luz de la visita Papal al Líbano.

(Para recordar el viaje del Santo Padre Benedicto XVI a Líbano, pincha aquí)

Anuncios

Publicado el 17 septiembre, 2014 en LA OPINIÓN y etiquetado en , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: